Zapatos
Obra anónima
Estructura en cuero, con recubrimiento en seda bordada con hilos metálicos y lentejuelas
8 x 6 x 36 cm
Siglo XVIII
Entre la diversa colección del Museo Colonial, encontramos algunos objetos textiles de uso civil; es el caso de estos Zapatos. Su presencia en nuestro acervo causa cierto asombro: debido a la fragilidad de su materialidad, son pocos los zapatos fabricados durante la Colonia que han logrado preservarse hasta hoy.
Los zapatos, junto con el resto de la indumentaria civil, han sido considerados históricamente indicadores del estatus social y económico de quien los porta. En la Colonia, debido al alto precio y a la exclusividad de los materiales con que solían confeccionarse, los zapatos se consideraron un lujo y se utilizaron en contadas ocasiones como una forma de ostentación y expresión de poder.
En la América colonial, el calzado fue una de las necesidades que debió solventarse tras el establecimiento de la población europea en el territorio. Con los siglos, sufrió cambios al estar sujeto al gusto de la población neogranadina.
Los Zapatos de la colección del Museo fueron diseñados según un gusto que no solo miraba hacia Europa, sino también hacia Oriente. Para el siglo XVIII, los objetos de origen asiático predominaban en las sociedades coloniales americanas a tal punto, que los motivos de inspiración oriental fueron adoptados por artesanos locales, quienes los incluyeron en la producción artística de la región. En este caso se desconoce si el calzado fue fabricado por algún zapatero local o si se trata de un producto importado.
La estética orientalista influyó en el diseño de zapatos, sobre todo en la década de 1780. Según la historiadora de la moda Laura Beltrán Rubio, dicha influencia puede verse especialmente en la incorporación de punteras largas y levantadas, y en la simplificación de los colores y tejidos, junto con la incorporación de lentejuelas a modo de decoración. Se trató de un estilo que estuvo presente hasta las primeras décadas del siglo XIX y que se impuso con las modas neoclásicas que proliferaron en las últimas dos décadas del siglo XVIII, asociadas con la Revolución francesa en el continente europeo, y con el auge de la burguesía y la vida pastoral, en Inglaterra.