Metate
Una parte de la colección del Museo Colonial corresponde a la categoría de objetos utilitarios. Esta agrupa elementos que hoy son vestigio de la cotidianidad colonial a lo largo y ancho del territorio americano. De este conjunto hace parte el Metate, uno de los utensilios más ampliamente usados en las cocinas americanas coloniales y cuya denominación viene de la palabra metlatl en lengua prehispánica náhuatl. Labrados en piedra con forma de bloque ligeramente convexo o ahuecado en su superficie superior, los metates se usaban para moler ciertos alimentos con la ayuda de una piedra de menor tamaño de forma casi cilíndrica: la mano de moler, llamada también metlapil.
Originarios de los pueblos indígenas de lo que hoy conocemos como México y Centroamérica, eran principalmente las mujeres quienes usaban los metates. Para ello se arrodillaban frente a este utensilio para moler en él diferentes granos o alimentos, como el cacao o el maíz, cereal que estaba a la base de la dieta de los pueblos indígenas americanos, pues podía sembrarse en diferentes pisos térmicos.
Con la llegada de los españoles, el metate y la mano de moler fueron de suma importancia en las cocinas coloniales, espacio en el que no solo se preparaban los alimentos y se mantenía el fuego encendido, sino que se configuraba como un lugar de encuentro cotidiano y gran actividad social. La presencia del metate en el día a día es una muestra de cómo la dieta y diversas prácticas ancestrales se mantuvieron vigentes aún durante la cotidianidad colonial americana.
El uso del metate se expandió a la Nueva Granada; uno de los casos más estudiados es el del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Santafé durante el siglo XVIII. Allí, se encontraron documentos que atestiguan del uso del metate en el proceso de moler el grano de maíz para la posterior elaboración de pan de maíz y masato. También allí se utilizó al moler el grano de cacao para la preparación del chocolate, que en esa época era una bebida de amplio consumo y cuyo modo de preparación variaba según el poder adquisitivo del consumidor.