Cristo de la madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara

Anónimo neogranadino

Madera tallada y policromada

100 x 70 x 39 cm

Siglo XVIII

 

Esta talla de madera policromada con ojos de vidrio representa la figura de Cristo crucificado. El verosímil realismo de las heridas constituye la particularidad de esta pieza. Así, en manos y pies se enfatiza en la sangre que mana de las perforaciones de los clavos, mientras que en las rodillas y costados de la cadera se muestran las llagas del cuerpo mediante la técnica de encarnado; el rostro dirigido al cielo ayuda a enfatizar la representación de un cuerpo adolorido. La elección de la escultura como medio para representar el cuerpo de Cristo crucificado no es gratuita: la talla de la madera y las posibilidades de la policromía permiten crear una imagen vívida y emotiva del dolor y el sufrimiento, lo que genera empatía en el espectador.

Durante los siglos XVII y XVIII abundaron este tipo de representaciones, lo que se explica si se considera la enorme importancia que adquirieron las imágenes de Cristo crucificado en las prácticas devocionales. Gracias a la idea de la imitatio Christi, 'imitación de Cristo', el creyente buscaba hacer cercanos los dolores y sufrimientos de Jesús, pues dicha proximidad le permitiría hacer de sí mismo un sujeto virtuoso. Así, el dolor de Cristo, representado en esta talla de madera, es una forma de aprendizaje y enseñanza. Este tipo de prácticas tuvieron amplio alcance, y fueron uno de los pilares que permitieron el desarrollo de la devotio moderna.

Las prácticas devocionales basadas en la imitatio Christi no fueron ajenas a los conventos de clausura femeninos, donde la figura de Jesús ocupaba un lugar predominante en los ritos religiosos y en las experiencias místicas. Evidencia de lo anterior puede verse en el caso de la madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara (1671-1742), primera propietaria de esta talla de madera. La vida religiosa de esta clarisa estuvo marcada por el registro de sus pensamientos y sentires sobre el amor por Cristo y los flagelos físicos que por él sufría buscando evocar con esta práctica a su amado esposo. Las dos obras que sintetizan sus pensamientos y sentires son Sentimientos espirituales y su Vida, autobiografía que comenzó a escribir en 1715. Ambos textos fueron publicados de manera póstuma en 1817.