De Varia Commensuracion para la Sculptura y la Architectura

Juan de Arfe y Villafañe

Tinta sobre papel

27 x 21 x 3 cm

1585: Imprenta de Andrea Percioni y Juan de León

 

Uno de los tratados artísticos más importantes en España y América durante los siglos XVI, XVII y XVIII fue De Varia Commensuracion para la Sculptura y la Architectura (1585), del arquitecto, platero y teórico Juan de Arfe y Villafañe (1535-1603). Conforman este tratado cuatro libros: el primero, dedicado a las figuras geométricas y sus principios; el segundo, al cuerpo humano en todas sus dimensiones; el tercero, a los animales terrestres de cuatro patas y a las aves y el último, al tema de la traza arquitectónica que deben tener los elementos de uso litúrgico. Dada la amplitud de temas y grabados que acompañan el texto, este libro se convirtió en un referente indispensable en las bibliotecas de pintores, escultores y plateros, pues compendiaba las directrices necesarias para componer pinturas, esculturas y piezas de platería acordes a las necesidades de la época.

Igualmente, este tratado es un ejemplo de cómo los teóricos del arte español del bajo Renacimiento dialogaron con los postulados de otros tratadistas europeos de la época. Así, de capítulo en capítulo se discuten y sintetizan, entre otros, los postulados sobre arquitectura manierista expuestos en Los siete libros de la arquitectura (1537), tratado de Sebastián Serlio (1475-1554), arquitecto boloñés de la Roma del siglo XVI. Arfe también dialoga críticamente con El arte de edificar (1485), tratado de León Battista Alberti (1404-1472), arquitecto del primer humanismo en Florencia o con los postulados sobre anatomía humana desarrollados en el tratado Los cuatro libros de la proporción humana (1528), del pintor y grabador del Renacimiento alemán Alberto Durero (1471-1528).

Las particularidades del ejemplar del Museo Colonial se encuentran, por un lado, en la firma de uno de los propietarios: Eustaquio Cavallero, platero que trabajó a finales del siglo XVIII y principios del XIX en Santafé. Cavallero fue reconocido por la custodia que elaboró para la iglesia de Santa Clara de la misma ciudad. Por otra parte, Luis Alberto Acuña en su Diccionario biográfico de artistas que trabajaron en el Nuevo Reino de Granada (1964), da cuenta de cómo el mencionado libro se encontraba en el testamento del pintor Pablo Antonio García del Campo, junto con otros tratados. Estas cuestiones de proveniencia señalan el éxito del tratado de Arfe, pues maestros de diversas disciplinas lo utilizaron como herramienta básica en sus producciones artísticas.

¡Para conocer esta pieza ven y visita la Sala 4
Colegiales y artesanos: Manos que escriben, manos que construyen
del Museo Colonial!