Museo Colonial  ​ ​
 

Las primeras colecciones del Museo se formaron gracias a la donación de algunas piezas pertenecientes al acervo del expresidente Eduardo Santos, a la compra de las colecciones de Carlos Pardo y Josefina y Pablo Argáez, y al traslado de la colección de arte colonial del Museo Nacional. Estas piezas se exhibieron inicialmente en una primera sala dedicada al pintor Gregorio Vásquez y otra a la exposición de la colección comprada a los Argáez. Otras salas exhibieron platería, mobiliario doméstico y eclesiástico, pintura y escultura devocional y retratos de virreyes.

La colección está compuesta por más de mil seiscientas piezas entre las que se cuentan: pinturas de caballete, esculturas, platería, grabados, textiles, elementos de metalistería, cerámicas, mobiliario, entre otras correspondientes a piezas de numismática, piezas ornamentales, impresos y manuscritos. Los grupos de piezas más destacados corresponden a los de pintura y escultura devocional de los siglos XVII y XVIII. Igualmente importantes son las obras que han entrado por comodato de colecciones particulares y que han podido ser disfrutadas por los públicos. 



     
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Portada Dosel
 
Mono de la Pila
  Símbolo de la Trinidad
Este dosel es un claro ejemplo de los movimientos artísticos y artesanales de finales del siglo XVIII neogranadino. Su estilo barroco posee características locales, visibles en elementos como las mazorcas doradas, que interactúan con las tradicionales hojas de acanto. Posiblemente, la pieza fue realizada en el taller del conocido tallador Pedro Caballero.   En el centro del patio del Claustro se encuentra el "Mono de la Pila", primera pila de agua de Bogotá que fue encargada y traída desde España para la Plaza Mayor. En la parte superior se encuentra la imagen de san Juan Bautista niño, por su relación con el agua.   Una de las piezas más emblemáticas del pintor santafereño Gregorio Vásquez representa a la Trinidad cristiana: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Iglesia Católica prohibió la representación trifacial en el siglo XVII por lo que, bajo un repinte de cabellos, se ocultaron los dos rostros laterales para que sobreviviera la imagen. En 1988, tras la eliminación de repintes, en el Centro Nacional de Restauración se descubrieron las caras ocultas. Haga click aquí para conocer más de esta pieza.
         


   
San Joaquín y la niña María
    Marqués y Marquesa de San Jorge    
Esta talla neogranadina, realizada a mediados del siglo XVIII en el taller santafereño del andaluz Pedro Laboria, representa a san Joaquín enseñando a leer (originalmente tenía un libro) a su hija, la niña María. El conjunto escultórico, además del movimiento de las figuras, se destaca por el rico estofado de los trajes y el natural movimiento de los pliegues.

La ostentación del periodo virreinal neogranadino es evidente en estos dos retratos en los que las joyas, los honores y el refinamiento debían ser puestos en evidencia. Don Jorge Miguel Lozano y doña Thadea Manrique, padres de Jorge Tadeo Lozano, adquirieron el título nobiliario hacia 1775. Las obras están firmadas por Joaquín Gutiérrez, conocido por sus retratos de virreyes neogranadinos.

Museo Santa Clara​ ​ ​ ​
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Las pinturas, esculturas y retablos del museo, al ser objetos de devoción y culto en un recinto sagrado, obedecen a la organización de una iglesia de clausura femenina de la época colonial. La colección del Museo Santa Clara está compuesta por pinturas de caballete, esculturas policromadas, retablos, algunos ejemplos de pintura mural y una bóveda decorada con una amplia cantidad de pentafolias. El Museo cuenta con mobiliario eclesiástico, como el púlpito o las celosías, el cual también forma parte de su acervo patrimonial que se exhibe para el disfrute y aprendizaje de los públicos visitantes. 

 








Piedad con donantes
 
Señor de la Humildad
  Retablo mayor
Al conjunto que representa a Cristo muerto en brazos de su Madre se le conoce como La Piedad. La importancia de esta imagen para la historia de Santafé de Bogotá reside en los dos donantes representados con vestidos propios de la época: María Arias de Ugarte y su marido, el alcalde de la ciudad Juan de Zapyaín, quienes fueron patronos del Convento.
  Una de las imágenes más impactantes del Museo Santa Clara es el Señor de la Humildad. Esta talla es fiel representante de la devoción barroca que buscaba, a través de imágenes llenas de expresión y realismo, afectar los sentidos del devoto.   Este retablo, que fue pagado por María Arias de Ugarte, es parte fundamental del discurso visual del Museo. Fue construido en madera por varios talleres de artesanos y recubierto con laminilla de oro. Lo preside la escultura de santa Clara acompañada por tres representaciones de santos, santas y ángeles. El retablo está encabezado por una talla de Cristo crucificado. A nivel simbólico era el lugar más importante de la iglesia, lugar de ubicación del sagrario.

       
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Embovedado Serie de arcángeles
La bóveda falsa de la iglesia sirve de soporte a la decoración conformada por cerca de mil pentafolias doradas que representan la idealización de las estrellas en el cielo, esenciales en la creación de una atmósfera mística para la celebración de la misa en el periodo colonial. 
Esta serie, única en Bogotá, está compuesta por arcángeles y ángeles, tanto reconocidos por la Iglesia como algunos apócrifos. En este conjunto se representa una de las singulares devociones de la Hispanoamérica colonial: la profesada a san Miguel Arcángel.