Santo Tomás de Villanueva
Anónimo
Óleo sobre tela
103 x 56 cm
Siglo XVII


Santo Tomás nació en la ciudad de Villanueva de los Infantes (Castilla, España), en 1488, y murió en Valencia, ciudad de la cual fue obispo, en 1555. Sus diferentes hagiografías resaltan el hecho de que desde muy joven practicó la caridad, rasgo que lo distinguió de sus coetáneos. Este agustino tuvo también una fuerte actividad intelectual que llevó a la publicación de varios de sus sermones, tanto en latín como en castellano, y de algunos libros que reflexionan sobre pasajes de la Biblia. Uno de sus escritos más importantes es, quizá, el Comentario al Cantar de los Cantares.

Su iconografía, al igual que la de varios santos de los siglos XVI y XVII, tiene origen en un retrato suyo al que le son agregados diferentes atributos iconográficos, a saber: su vestimenta obispal, superpuesta esta a su hábito agustino, y una bolsa con monedas, indicio de su caridad. Por lo demás, como se aprecia en este óleo del Museo Santa Clara, es bastante común representar al santo en el momento en que reparte limosna entre los pobres

La figura femenina arrodillada frente al santo es la de la venerable madre Isabel de Jesús (1584-1648), agustina del convento recoleto de San Juan Bautista de Arenas (Ávila, España). Isabel debe su fama a su obra Vida de la venerable madre Isabel de Jesús, cuya publicación estuvo a cargo de su confesor, fray Francisco Ignacio (XVII). En esta Vida, y siguiendo la tradición de la escritura conventual femenina, Isabel de Jesús expresa por medio de un lenguaje doméstico y coloquial sus experiencias místicas, enfatizando especialmente en sus visiones sobre la escultura del Cristo de la Victoria, presente en el convento agustino de Serradilla (Cáceres, España). En su iconografía, esta santa es representada generalmente de medio cuerpo y sosteniendo un crucifijo, modelo clásico de representación que puede apreciarse en este óleo. Al igual que santa Mariana de Jesús y que la venerable Marina de Escobar, Isabel fue hija espiritual de la Compañía de Jesús.

Esta pieza, junto con los óleos Imposición de la mitra a San Francisco de Sales y San Julián Obispo, hace parte del retablo de la Sagrada Familia. Cada una de estas piezas sitúa en una misma escena iconografías de dos figuras religiosas: un santo hombre y alguna figura femenina con una fuerte connotación mística. Tal concentración de imágenes de santos nos habla de modelos ejemplares de religiosidad y virtud bajo la perspectiva de la devoción moderna y los principios del Concilio de Trento.

 Santo Tomás de Villanueva