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Piezas del mes

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Dolorosa

Dolorosa

Anónimo

Madera tallada y policromada

147 x 43 x 34 cm

Siglo XVIII

La costumbre de “vestir” imágenes es originaria de los conventos españoles, en los que las religiosas adornaban las tallas de santos con distintos tipos de prendas. También en las cofradías, grupos en los que se asociaban los devotos de un santo o advocación particular, se dotaba a las imágenes de vestidos, joyas y adornos, razón por la cual muchas tallas contaron con lujosos ajuares compuestos por cetros, coronas, aureolas y finas indumentarias elaboradas con terciopelos, brocados y encajes

Esta costumbre llegó a América, donde los artesanos produjeron imágenes como esta Virgen que hace parte de la colección del Museo Santa Clara. La escultura representa a Nuestra Señora de los Dolores o Dolorosa, motivo iconográfico que surgió en la Edad Media y que se difundió ampliamente a partir del siglo XVI. En esta representación, la actitud sufriente de María manifiesta los padecimientos a los que se vio expuesta al ver morir a Jesús.dolorosa 2 sin vest pag.png

La talla se caracteriza por tener un rostro finamente elaborado y brazos articulados, mientras que el torso y la parte inferior del cuerpo se realizaron de manera burda.

Los motivos por los que los artesanos hacían este tipo de esculturas eran variados. En primer lugar, resultaba más económico elaborar un cuerpo sencillo al que posteriormente se le agregaban manos y rostros de plata o plomo, que por lo general se fabricaban en Quito. Por otra parte, al realizar este tipo de construcciones escultóricas se disminuía el peso de las imágenes que salían en procesiones y, por último, con este tipo de esculturas era posible cambiar la iconografía según el ropaje y los atributos que se le añadieran, esto permitía satisfacer más fácilmente las necesidades de las iglesias y comunidades religiosas a las que se destinaban las piezas.