Última modificación realizada el 08/06/2020 16:43 por Juan Camilo Cárdenas Urrego

Francisco Maldonado de Mendoza

Anónimo

Óleo sobre tela

174 x 104 cm

Siglo XIX


Este retrato de cuerpo entero representa a Francisco Maldonado de Mendoza, nacido en Salamanca, España, en 1556 y muerto en Santafé, en 1631. Desde su establecimiento en la capital del Nuevo Reino de Granada, en 1583, ocupó diversos cargos burocráticos y militares. Estos se mencionan en la inscripción ubicada en la parte superior del óleo. La imagen no solamente da pistas sobre esta faceta del retratado, también las cruces rojas estampadas en su pecho y brazo derechos señalan su pertenencia a la Orden de Santiago, orden religiosa y militar creada en el siglo XII e. c., para defender las fronteras de los ataques y la presencia musulmana en la Península Ibérica.

Un particular iconográfico de esta imagen es la mesa sobre la que el personaje apoya su mano derecha. Según indica el historiador del arte Julián Gallego, mediante este mueble, de muy frecuente aparición en la retratística real de la España del siglo XVII, se señalaba el poder, justicia y grandeza del rey. Es importante mencionar que para este retrato de Maldonado se tomaron como modelos iconográficos los retratos de Felipe IV y de algunos personajes de la nobleza española debidos al pincel de Diego Velásquez, cuya forma de representación se popularizó a lo largo y ancho del mundo hispánico gracias a grabados realizados durante los siglos XVIII y XIX.

Otro detalle que llama la atención es el papel ubicado sobre la mesa. En él se lee un nombre de mujer: “Geronima Orrego y Castro”, quien fue la esposa del retratado. La referencia a la cónyuge no debe pasarse por alto, pues es alusiva al linaje de la familia y, más importante aún, a la unión de tierras que trajo ese vínculo matrimonial. Jerónima Orrego provenía de una de las familias de mayor prestigio en la Santafé del siglo XVI. Su padre, Antón de Olalla, fue uno de los conquistadores que acompañó a Gonzalo Jiménez de Quesada en la conquista del Nuevo Reino de Granada. En retribución, la familia Olalla recibió la encomienda de Bogotá, una de las más grandes y ricas de la sabana. Gracias a este matrimonio, los Maldonado de Mendoza adquirieron, por un lado, estos terrenos y, por otro, un gran prestigio, pues su linaje estuvo relacionado con el de los primeros conquistadores.

La reputación dada por estas tierras era tal que, para 1610, Francisco Maldonado y Jerónima Orrego instituyeron un mayorazgo sobre estas, es decir, solo el hijo mayor podía heredar la totalidad de los terrenos, para impedir así su fragmentación. Los descendientes de esta familia estuvieron en posesión de la hacienda El Novillero y del mayorazgo hasta 1834, año en que murió el último propietario.