Santa Rosa de Lima

Baltasar Vargas de Figueroa (atribuido)

Óleo sobre tela

Siglo XVII

 

Durante el periodo colonial surgieron numerosas celebraciones urbanas en torno a la figura de Isabel Flores de Oliva (1586-1617), más conocida como Rosa de Lima. Un ejemplo de estas ceremonias es su funeral, realizado en la capital del Virreinato del Perú. En dicho evento se reunió una gran multitud de personas que buscaban tocar el cuerpo de la santa u obtener alguna parte de este para conservarlo como reliquia. Así mismo, el 19 de marzo de 1619 el traslado de sus restos, desde el convento de Santo Domingo a la iglesia de este mismo claustro, se hizo en medio de una fastuosa procesión que engalanó las calles limeñas.

 

Sin embargo, dentro de la lista de festividades en honor a esta mujer, resalta una fecha muy especial: el 2 de abril de 1671. En este día el papa Clemente X canonizó a la primera santa americana luego de un largo proceso para verificar sus virtudes y méritos. En medio de un contexto en el que lo religioso permeaba todas las esferas de la vida pública y privada, este hecho trajo consigo grandes fiestas que se llevaron a cabo no solo en Lima, México y demás ciudades del Nuevo Mundo, sino que se extendieron a Europa, razón por la cual por su canonización también se celebró en urbes como Madrid y Roma.